¿¿Por qué mi hijo adolescente es tan distante e irrespetuoso??

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La adolescencia es una etapa de profunda transformación interna. El cuerpo, las emociones y la forma de pensar cambian. Para construirse a sí mismo, el adolescente necesita separarse de su entorno, incluso a través de la distancia, los conflictos y las discusiones. Poner a prueba los límites no es destruir la relación, sino una forma de buscar apoyo dentro de uno mismo.

Por qué los adolescentes empiezan a comportarse así

El cerebro del adolescente está cambiando: la corteza prefrontal —responsable del autocontrol, la planificación, la capacidad de pensar en las consecuencias y de regular las reacciones emocionales— aún está en desarrollo. El adolescente puede estallar con rapidez, responder de forma brusca o enfadarse, no porque no te quiera, sino porque su cerebro todavía no sabe frenar a tiempo cuando las emociones le desbordan.

Si a esto le sumamos los cambios hormonales, la búsqueda de identidad y del propio lugar en la sociedad, obtenemos a una persona para quien es vital entender quién es, dónde están sus límites y en quién puede apoyarse.

Cómo se manifiesta la prueba de límites

La puesta a prueba de los límites en la adolescencia puede expresarse de muchas maneras: desde el conflicto abierto hasta el silencio total. Detrás de la dureza externa suele esconderse una pregunta ansiosa del hijo o hija:
“¿Sigues conmigo aunque no sea como te gustaría?”

Así es como un adolescente puede poner a prueba los límites:

  • Discute abiertamente y defiende su punto de vista; puede hablar con dureza, usar sarcasmo o ignorar las normas.
  • Ignora, se cierra y no responde a los intentos de comunicación.
  • Incumple acuerdos: llega tarde, olvida promesas.
  • Hace lo contrario de lo esperado: no va a la escuela, llega tarde.
  • Se distancia del padre o la madre en público.
  • Experimenta con su imagen, hábitos y grupos de amigos.

Qué puede ayudar a los padres en este periodo

La adolescencia es una etapa de separación del adulto de referencia: emocional, intelectual y, a veces, física. La necesidad interna del adolescente es comprender quién es y comprobar si le quieren tal como es, incluso cuando resulta “difícil” o incómodo.

Para los padres es importante mantener un vínculo sano y sólido, a pesar del distanciamiento y la rudeza del adolescente. Una relación cálida es una protección clave en una etapa en la que el adolescente toma decisiones importantes para su vida.

Tu adolescente necesita a un adulto que pueda:

  • No ganar la discusión, sino estar presente.
  • Ofrecer opciones en lugar de imponer ultimátums.
  • Escuchar y hacer preguntas abiertas, incluso si las respuestas no gustan.
  • Diferenciar entre límites y control.
  • Respetar la necesidad de distancia del adolescente y, aun así, seguir cerca.
  • Sostener incluso las emociones desagradables.
  • Mantener el contacto, aunque el adolescente se aleje.
  • No convertir la conversación en una lección o un sermón.
  • No manipular con el amor ni gritar.

Recuerda: no es necesario estar de acuerdo con todo; basta con respetar. No es obligatorio aprobar; es fundamental escuchar. Y si sabes decir:
“Te quiero, incluso cuando estoy enfadado”,
estás construyendo una base para el futuro.

Al poner a prueba los límites, el adolescente no se aleja de ti: se está buscando a sí mismo y a sus puntos de apoyo. Es importante que, en ese momento, sigas siendo un adulto en quien pueda confiar: con normas claras, sereno, estable y cariñoso. Y si sientes que la situación te supera, siempre es posible pedir ayuda a un psicólogo.

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