Автор: El equipo editorial de Findmykids

  • Qué deporte eligen los adolescentes — y por qué

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    Las investigaciones muestran que muchos adolescentes empiezan a perder interés por el deporte entre los 13 y los 15 años. Sin embargo, el interés por las actividades que les gustan suele mantenerse.
    ¿Por qué los adolescentes eligen unos deportes y abandonan otros? ¿Qué es importante que sepan los padres para apoyar a su hijo?

    Qué deportes son populares entre los adolescentes

    Según los estudios, los adolescentes eligen con mayor frecuencia:

    • Deportes de equipo: baloncesto, fútbol, voleibol. Importan el ambiente del grupo, el sentimiento de pertenencia y los objetivos compartidos.
    • Deportes individuales: correr, natación, artes marciales. Los prefieren quienes quieren centrarse en sí mismos, en sus metas, su ritmo y sus límites.
    • Opciones alternativas: skateboarding, BMX, parkour, baile. Aquí el deporte se convierte en una forma de expresión personal y en una manera de salir de lo convencional.

    Para los adolescentes, el deporte no es solo mantenerse en forma, sino también estar con amigos, liberar estrés y fortalecer la confianza en sí mismos.

    Por qué los adolescentes eligen (o no eligen) un deporte

    Para que un adolescente quiera practicar deporte, deben coincidir varios factores, tanto externos como internos. Su combinación es la que crea la motivación:

    Expectativas y presión

    Cuando el deporte se percibe como una obligación — centrada en resultados, evaluaciones y éxito — el interés puede desaparecer rápidamente. La presión de padres o entrenadores y el miedo a no cumplir expectativas dificultan disfrutar del proceso.

    Entorno

    El apoyo de amigos y padres, la relación con el entrenador y la aceptación dentro del grupo influyen en el deseo de continuar. Si el adolescente no se siente aceptado, sufre burlas o se siente «fuera de lugar», puede perder por completo las ganas.

    Condiciones prácticas

    La disponibilidad de clubes deportivos, el costo de las clases, el tiempo de desplazamiento y lo que hay que llevar son factores importantes y, a veces, decisivos. Por ejemplo, el hockey requiere equipamiento completo y una bolsa pesada, lo que puede ser un obstáculo.

    Motivaciones personales

    El deseo de sentir el cuerpo, estar en forma, manejar el estrés o simplemente disfrutar del movimiento. Pero algunos adolescentes tienen experiencias opuestas: inseguridad, insatisfacción con su apariencia o recuerdos negativos de entrenamientos, lo que puede alejarlos del deporte.

    Por qué los adolescentes abandonan

    Incluso si practicaban deporte con gusto, pueden llegar momentos en los que quieran dejarlo. Las investigaciones señalan varias razones:

    • competencia excesiva, agotamiento, miedo a no cumplir expectativas;
    • presión de adultos que sustituyen el interés del adolescente por sus propias ambiciones;
    • cambio de prioridades: estudios, pantallas, relaciones, búsqueda personal en otros ámbitos.

    A veces el adolescente no deja el deporte en sí, sino un entorno específico que se volvió incómodo.

    Cómo ayudar a un adolescente a elegir y no abandonar el deporte

    Muchos padres quieren que su hijo haga deporte de forma regular y con alegría. Pero la adolescencia es una etapa de cambios, y es importante ser flexibles y comprensivos.

    Qué puede ayudar:

    • Permitir probar. Los adolescentes cambian, y también sus intereses. Denles espacio para explorar.
    • No comparar. Valoren el esfuerzo y la alegría del proceso, no solo los logros.
    • Ayudar a elegir el lugar adecuado. No siempre «cerca de casa» es lo mejor. Es clave que el entrenador no solo sea profesional, sino también atento y respetuoso con los límites del adolescente; eso mantiene la motivación y la confianza.
    • Moverse juntos. Paseos en bicicleta, caminatas, bailar en casa: todo cuenta como actividad.
    • Respetar sus sentimientos. Si el adolescente dice que está cansado o no tiene ganas, escúchenlo. A veces una pausa es más importante que la insistencia.

    Para los adolescentes, el deporte no trata de disciplina y fuerza de voluntad, sino de la posibilidad de ser ellos mismos y probar cosas distintas. Cuando se convierte en una elección propia, puede aportar apoyo, confianza y disfrute del camino.

  • Si un niño ha visto pornografía: una conversación tranquila

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    Un niño ha visto una película para adultos, ha escuchado una palabra desconocida de sus amigos o ha encontrado un video en TikTok. Esto puede causarle ansiedad, vergüenza, confusión o interés. Es importante no ignorar el tema, sino apoyar al niño: explícale que todo está bien y que no está solo.

    Por qué los niños ven pornografía y otro contenido para adultos

    A veces, un niño lo busca por sí mismo, a veces lo encuentra por casualidad. La curiosidad, las conversaciones con amigos, los memes, la publicidad… las escenas explícitas aparecen incluso donde no deberían. Por ejemplo, en anuncios dentro de juegos infantiles o en videos de YouTube Shorts.

    Niños de tan solo 9 o 10 años pueden ver videos para mayores de 18 años. Las investigaciones demuestran que cuanto antes se exponga un niño a este tipo de contenido, mayor será el riesgo de desarrollar una percepción distorsionada del sexo y de sí mismo en las relaciones.

    Cómo afectan las escenas explícitas a los niños

    Las escenas explícitas en películas o vídeos no están dirigidas a niños ni adolescentes. Pueden evocar ideas perturbadoras o poco realistas sobre sí mismos, los demás y la intimidad.

    ¿Cuáles son las posibles consecuencias de la exposición regular a un niño a vídeos para mayores de 18 años?

    Para niños de 7 a 12 años:

    • Las escenas para adultos pueden ser aterradoras y confusas.
    • Un niño puede empezar a repetir lo que vio sin comprender su significado.
    • Es posible que experimente ansiedad, agresión y comportamiento obsesivo, por ejemplo, un impulso repentino de hablar de sexo o gestos o palabras inapropiadas.

    Para adolescentes de 13 a 17 años:

    • Se forman ideas falsas sobre el sexo y el consentimiento.
    • Aumenta el riesgo de iniciar relaciones sexuales antes de los 14 o 15 años y de tener relaciones sexuales sin protección.
    • Los adolescentes pueden imitar escenas de pornografía.
    • Las niñas pueden sentir la necesidad de imitar la apariencia y el comportamiento de los personajes de estos vídeos, mientras que los niños pueden desarrollar un deseo de dominio.

    Cómo saber si un niño ya ha visto pornografía

    Las señales pueden variar: interés repentino en el tema, frases extrañas, retraimiento, ansiedad, gestos inapropiados. Puede que el niño no se lo diga; es importante no juzgar, sino estar presente y notar las señales.

    Cómo hablar sobre vídeos para mayores de 18 años (según la edad)

    Antes de hablar, es importante recordar: tu hijo puede sentirse incómodo, asustado o avergonzado, y puede que no siempre sepa cómo hacer preguntas. Hablar es una forma de reducir riesgos y mantener la conexión con tu hijo.

    Con niños de 9 a 12 años:

    • Breve, tranquilo y directo: «Puede que por accidente veas vídeos en línea que te parezcan inusuales o incomprensibles. Si eso ocurre, puedes decírselo; no te regañaré».
    • Puedes explicar que la pornografía no se trata de relaciones ni sentimientos reales. Por ejemplo: «Estos vídeos suelen mostrar violencia, falta de respeto o grosería, pero en realidad, las relaciones se basan en la confianza y el consentimiento».

    Una anécdota de la vida real

    «Mi hija tiene 9 años. En un momento dado, noté que empezó a evitar su tableta, aunque solía ver dibujos animados y jugar videojuegos todo el tiempo. Cuando le pregunté si todo iba bien, respondió: «¡No quiero!». Un par de minutos después, añadió: «¡Me encontré con un video asqueroso de gente desnuda que casi me da asco!».

    Intenté mantener la calma, aunque me costó, y le dije que no era culpa suya que esos videos a veces aparecieran por casualidad. Le expliqué que muestran cosas que no tienen nada que ver con las relaciones reales. Luego añadí: «Esto está hecho para adultos, y tampoco entiendo por qué los niños se encuentran con esos videos. Si vuelves a ver algo así, apágalo y ven a verme. Podemos hablarlo juntos».

    No dijo nada más, pero esa noche volvió a sentarse frente a la tableta; pensé que se sentía un poco mejor. Era difícil saber qué y cuánto contarle a una niña de esa edad. Solo intenté hacerle saber que siempre podía contar conmigo si tenía alguna pregunta.

    Anna, madre de una niña de 9 años

    Con adolescentes de 13 a 17 años:

    • Respetuosamente: «Ya sabes mucho. Si quieres, podemos hablar para que entiendas mejor qué es verdad y qué es ficción creada para la pantalla».
    • Habla sobre el consentimiento, los sentimientos y la seguridad. Por ejemplo: «Es importante que ambas personas deseen esto y respeten los límites del otro». Si alguien se siente presionado o incómodo, es motivo para detenerse y hablarlo.
    • Es importante dejarlo claro: estás ahí para apoyar, no para controlar, y que puede hablar contigo.

    ¿Qué hay de los filtros y la supervisión?

    Los controles parentales, las restricciones de contenido y las versiones infantiles de las aplicaciones pueden reducir la probabilidad de encontrarse con vídeos para mayores de 18 años. Pero ni siquiera los filtros más estrictos sustituyen la confianza.

    Un niño puede ver cosas para las que no está preparado. Es importante no solo limitar el acceso, sino también explicarle por qué lo hace y que estás disponible si se siente confundido o ansioso.

    Hablar de sexualidad con un niño puede ser difícil. Pero estas conversaciones no se tratan de incomodidad; se tratan de confianza y cariño. E incluso si no sabes por dónde empezar, simplemente estar ahí y escuchar es importante. Eso por sí solo es suficiente para protegerlo.

  • ¿Padre o amigo: qué rol necesita un adolescente?

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    Cuando un hijo crece, es natural querer mantener una relación cercana y conservar un vínculo cálido. Pero si, en el intento de ser «amigo», el padre o la madre renuncian a su papel — apoyar, guiar y poner límites, — el adolescente puede quedarse sin la sensación de tener una base segura y una figura de autoridad a su lado.

    ¿Qué es un padre-amigo?

    Es un estilo de crianza en el que el adulto busca una cercanía emocional con el adolescente a costa de abandonar su rol educativo.

    Por ejemplo, habla con él de temas inapropiados para la relación padre-hijo o intenta ser tan cercano que acaba perdiendo el papel de adulto en el que se puede confiar.

    En este enfoque, el padre o la madre buscan agradar al hijo y evitan conflictos, normas y límites.

    A qué conduce una «amistad» excesiva con el hijo

    Las investigaciones muestran que los adolescentes de 12 a 17 años criados de esta manera presentan con más frecuencia conductas de riesgo y pueden tener dificultades para controlar sus emociones y su comportamiento. Esto ocurre porque carecen de límites internos claros y de la capacidad de seguir normas.

    La ausencia de límites hace que el adolescente se pierda en la libertad y no sepa manejar las consecuencias de sus propias decisiones.

    Por qué es peligroso que el hijo empiece a «cuidar» del padre o la madre

    Cuando los adultos convierten al adolescente en su apoyo emocional, aparece el fenómeno de la parentificación, es decir, una ruptura de los roles dentro de la familia.

    El adolescente asume el cuidado del adulto, le brinda apoyo emocional y se siente responsable de su estado, una carga que no debería llevar a esa edad.

    Las posibles consecuencias de este tipo de relación son:

    • agotamiento emocional;
    • sentimiento de culpa y creencia de que es responsable de todo;
    • dificultades para establecer límites en la vida adulta;
    • ansiedad y mayor riesgo de depresión;
    • baja autoestima;
    • sensación de soledad e inseguridad: el adolescente no siente que haya un adulto en quien apoyarse.

    Esta sustitución de roles impide que el adolescente atraviese adecuadamente sus propias etapas de desarrollo.

    Por qué los límites y la autoridad parental son importantes para el adolescente

    Esta etapa se caracteriza por una exploración activa de los límites. La autoridad de los padres y unas normas claras ayudan a los hijos a comprender sus posibilidades y restricciones.

    Al mismo tiempo, la combinación de calidez emocional y un control moderado es el estilo de crianza más favorable para el rendimiento escolar y la salud mental.

    Para conservar la confianza, la cercanía y el respeto, es importante mantener el equilibrio: ser un padre afectuoso y comprensivo, pero también establecer límites claros. El adolescente necesita sentirse amado y seguro: a su lado no basta con un amigo, necesita un adulto en quien apoyarse en cualquier situación.